¡Dios nunca desperdicia una herida! Si has sufrido una, Ćl quiere que tĆŗ ayudes a otras personas que pasan por la misma situación. Ćl quiere que tĆŗ lo compartas. Dios puede usar los problemas en tu vida para darte un ministerio que ayude a otros. De hecho, la circunstancia que ha sido mĆ”s vergonzosa y te ha resentido mĆ”s, podrĆa convertirse en tu mayor ministerio para ayudar a otras personas.
¿QuiĆ©n puede ayudar mejor a alguien a pasar por una bancarrota que alguien que pasó por una bancarrota?
¿QuiĆ©n puede ayudar mejor a alguien a luchar con una adicción que alguien que ha luchado con una adicción?
¿QuiĆ©n puede ayudar mejor a los padres de un niƱo con necesidades especiales que los padres que crĆan a un niƱo con necesidades especiales?
¿QuiĆ©n puede ayudar mejor a alguien que ha perdido un hijo que alguien que perdió a un hijo?
La misma cosa que odias mƔs en tu vida, es la que Dios quiere usar para bien en tu vida.

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